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Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976

6 de abril de 2010

“Las corporaciones son las que manejan los gobiernos”


Entrevista a Eric Holtz-Giménez, director de food first

Por: Izaskun Sánchez Aroca/diagonalperiodico.net

El autor presentó de la mano de Sodepaz su último libro, ‘Rebeliones alimentarias’. Holtz repasa la situación mundial del hambre, el papel de los Estados y las multinacionales.

DIAGONAL: Dos años después de que se desatara la crisis alimentaria mundial, ¿continúan las rebeliones alimentarias?
ERIC HOLTZ: No hay tantas como en 2007 y 2008. Pero sí que continúan, porque en el fondo la rebelión alimentaria es una rebelión política contra un sistema que no sirve a los intereses de la población, sino a los monopolios que controlan los sistemas alimentarios. Lo que pasa es que ahora la cara de la rebelión ha cambiado. Hay mucha más organización, existen más alianzas, más movilizaciones políticas.

D.: A pesar de ser una de las causas más directas de esta crisis, la especulación con granos continúa. ¿Qué previsiones hay sobre el precio de los alimentos y sobre una nueva crisis que agrave más la existente?
E.H.: Los precios han bajado muy poco. Aún no se han resuelto las causas próximas, ni más profundas, de la crisis alimentaria. Se han reunido los grandes organismos como la FAO, el FMI o el BM en Madrid y Roma, donde se acordaron un montón de compromisos que no se han cumplido. No ha cambiado nada. Las corporaciones están más fuertes que nunca y los gobiernos tampoco se mueven para resolver nada. Pero los movimientos sociales por la soberanía, la justicia y la democracia alimentaria están cada día más fuertes y cada día se unen más. Lo que se espera es una militancia mayor en torno no sólo a los alimentos, sino a todas las crisis que vivimos.

D.: Se ha criticado mucho la presión de la agroindustria en los organismos internacionales. ¿Qué poder real en la toma política de decisiones tienen los Estados frente a las grandes corporaciones?
E.H.: Las corporaciones manejan los gobiernos. Un ejemplo muy claro es el de EE UU y Obama. Los que financiaron su campaña no fueron sólo los pequeños contribuyentes electorales, sino ADM, Cargill o Monsanto. De hecho, Obama viajaba en un avión de Monsanto; ahora no puede pronunciarse ni moverse contra esos monopolios. El discurso de Obama tiene que ser el de estas corporaciones: “Necesitamos transgénicos, necesitamos producir más porque el pobre mundo se muere de hambre y vamos a darles de comer”. Pero las causas reales no se buscan, porque lo cierto es que hay alimentos de sobra para todo el mundo.

D.: ¿Qué papel desempeña la ayuda alimentaria en las crisis de muchos países?
E.H.: La ayuda alimentaria lo que hace es quebrantar los mercados agrícolas en los países del tercer mundo, los campesinos y campesinas ahí no pueden competir. Esa ayuda alimentaria muchas veces no es más que un mecanismo de los países para deshacerse de los excedentes y la sobreproducción que tienen, porque reciben muchas subvenciones, no sólo económicas, sino también ecológicas, sociales. Además, la mano de obra es barata, son migrantes. Eso permite a través de los fondos públicos que pagan por la ayuda alimentaria ese excedente. El problema no se puede solucionar aplicando las causas de problema como solución.

D.: ¿Siguen influyendo los agrocombustibles en la subida del precio de los alimentos?
E.H.: Claro. Hasta el Banco Mundial tuvo que admitir que influyeron en que subieran hasta un 40%. De momento el sector financiero de los granos aún no se ha regulado y se sigue especulando. Además, el problema con los agrocombustibles es que en el norte ya no hay tierras. En Europa hay un 8% del territorio disponible, pero, por ejemplo, en EE UU no hay nada. Lo que se busca es quitar tierras en el sur dedicadas a los alimentos para plantar agrocombustibles. La gente piensa que en el sur hay muchas tierras, pero no se tiene en cuenta que son tierras pastoriles, donde vive gente, siembran o cosechan.

D.: ¿Cómo afecta a esta situación las políticas energéticas impuestas por la UE? Por ejemplo, un 10% de los combustibles deben ser de origen vegetal para 2020.
E.H.: En el norte estamos obligados y obligadas a consumir agrocombustibles por las políticas energéticas que tenemos en la UE y EE UU. El sector petrolero y financiero, las grandes compañías de granos como ADM han invertido en agrocombustibles porque saben que estamos obligados a comprar su producto. ¿Dónde van a encontrar tierra y agua para siembra? En el sur. Esto va a provocar uno de los conflictos agrarios mayores que se haya visto. A nivel mundial la mayor parte vivimos en las ciudades, pero hay millones de campesinos y campesinas (la mayoría mujeres) y ¿dónde van a ir si los están desalojando de sus tierras en Brasil, en Centroamérica, en Colombia, en África?

D.: ¿Qué alternativas energéticas se plantean?
E.H.: La única opción es que el norte tiene que consumir menos. Pero, claro, ningún político es elegido en el norte afirmando algo así: “Si me elegís a mí el año que viene habrá que consumir menos”. Los discursos reafirman lo contrario: que se va a tener más. Pero eso ya no es posible, tenemos que consumir menos energía.

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