lee y difunde la palabra de los pueblos en lucha

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Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976

17 de noviembre de 2008

El teatro anda en bolas, versón tropical de un conocido cuento infantil


Carlos Acosta

Advertencia: Cualquier diferencia con la realidad es pura coincidencia

PRÓLOGO


En algún momento de la historia, aproximadamente a unos 500 años luz de la época actual; en algún sitio de cuyo nombre hoy queremos acordarnos, la familia Corona posee una serie de teatros. Esta familia, residente en tierras muy lejanas, dirige los teatros por intermedio de unos primos pertenecientes a la familia Arito Cracia y otros del llamado eje Hército, los cuales desde tiempos inmemoriales sirven a la familia Corona.

300 años luz después, en uno de los teatros de menor importancia, algunos actores conforman una nueva familia. Nacen los De Armas. Comienza una lucha entre los De Armas y los Corona por la dirección de los teatros de la región. En estos combates, la familia Pueblo, famosa por su capacidad de reproducción, pierde a la mayoría de sus integrantes, quienes se hallan en la línea de fuego.

Timón Olívar, el miembro más destacado de la familia De Armas, es un joven de baja estatura pero de gran oratoria. Este personaje sueña la unión de todos los teatros de la región. Surgen las contradicciones por la ambición de poder. Todos quieren ser directores de teatro.

Timón dirige los teatros e incluso crea un teatro nuevo, en una lejana región llamada Olivia. Miembros de su familia atentan contra su vida y lo expulsan de la dirección. La muerte de Timón Olívar profundiza la división de los De Armas. Uno de ellos, El Catire, funda el teatro Delenzuela y asume la dirección acompañado por los Arito Cracia y muchos De Armas.

Los De Armas dirigen el teatro durante mucho tiempo. Las obras teatrales producen grandes beneficios. El teatro Delenzuela se convierte en una pieza apetecida por todos. Se producen enfrentamientos entre los De Armas. Los ganadores se lucran de las riquezas del teatro.

Después de más de 120 años luz, algunos de los Pueblo deciden la toma del teatro, a las órdenes de la matrona Doña Adela Cracia, prima pobre de los Arito Cracia. Apoyados por algunos De Armas, logran la salida del director del teatro. La matrona se instala en el teatro. Sus descendientes firman un convenio para turnarse en la dirección. Por ser éste, el único punto en discusión, a este acuerdo se le conoce como el pacto del Punto Fijo.

Con este pacto controlan los intentos de los De Armas por regresar a la dirección del teatro. Algunos miembros de la familia Pueblo, ocupantes del sector Izquierdo del teatro, confrontan a Doña Adela y sus hijos en la zona boscosa del mismo. La dirección derrota la sublevación. Se intensifica la represión contra los Pueblo. Estos, atemorizados, callan ante las agresiones, sólo se expresan a través de un juego inventado por Doña Adela, donde los Pueblo deciden cada cierto tiempo, cual de los descendientes de Doña Adela dirige el teatro.

Los Pueblo inventan dichos y refranes. Uno cualquiera de ellos dice: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”.Un día asaltan los depósitos del teatro. Doña Adela y los De Armas se asustan y los masacran. El análisis posterior dirige las culpas hacia la señora Ana Arquía. Ella conoce lo que pasa y porque pasa, pero también la sorprenden los hechos. Este suceso divide en antes y después la historia del teatro. Se identifican los adversarios. Por un lado la familia Pueblo, excluida y marginada, y por el otro Doña Adela y los De Armas.

Algunos De Armas consiguen la excusa perfecta para controlar el teatro Delenzuela. Una madrugada pretenden la toma del teatro. El director del momento controla el intento. Los cuerpos represivos causan muertos en los De Armas. El resto va a la cárcel. Otros De Armas también lo intentan y fracasan.

El miembro más antiguo de la familia de Doña Adela aprovecha la fracasada intentona. Un discurso sobre las condiciones de vida de los Pueblo, lo proyecta a la dirección del teatro. Un moreno de la misma familia se suma al discurso. Se convierte en regente de un teatrito dependiente del teatro Delenzuela.

Los del lado Izquierdo intentan dirigir a los Pueblo hacia el control del teatro. Se apoyan en un De Armas, quien cautiva a los Pueblo, a través de un mensaje de 30 segundos difundido el día del alzamiento.

Algunos amigos de Ana Arquía, estudiosos de la realidad teatral, construyen una obra llamada El Proceso Constituyente. Su sueño es ponerla en escena en el teatro Delenzuela y en los otros teatros dependientes de éste.

Con tres de estos personajes comienza la historia de los años recientes del llamado Proceso Olivariano del Teatro Delenzuela. Para desprotegerlos, los referiremos por sus nombres y apellidos. Son ellos: Veósilo Unes, Elver Nomires y Cedro Duro.


ACTO PRIMERO
LA DECISIÓN

Época: Finales de la IV
Escena 1:
Escenario: Apartamento de Veósilo Unes. Sentados en unos sofás charlan
Veósilo Unes, Elver Nomires y Cedro Duro

Diálogo:

V.U.: ¿Cómo ven la vaina? Hay tremendo peo armado, ¿No?
C.D.: Si pero eso es del carajo. Yo creo que el momento es ideal para impulsar lo de la obra teatral. ¿Ya está terminada?
E. N.: Bueno, Cedro. Está vaina nunca va a estar terminada, se trata de una obra que cambia continuamente. Cada día tendrá que írsele incluyendo mejoras.
C.D.: Claro, me refiero a si ya se imprimió lo que hemos venido trabajando.
V.U.: Aquí está. Todavía está calientito. Revisémoslo. Oye, Elver, de acuerdo que el momento es bueno para montar la obra. Pero, hay que convencer a la familia Pueblo para que elija a uno de ellos como director del teatro.
C.D.: Hablando de eso, en estos días hable con Luís Sinmelena. Me dijo que el tiene el candidato ideal para dirigir el teatro.
E. N.: No joda, seguro que propone a Nosé Singente.
C.D.: No me dijo. Quedó que venía hoy.
V.U.: Coño, entonces vamonos pa bajo, no confío en ese coño e´ madre, es más ladrón que gato.

Escena 2:
Escenario: Área de la piscina. Sentados alrededor de una mesa se encuentran V. U., C.D. y E. N. Se acerca Luís Sinmelena.
E.N.: Epa, Sinmelena, ¿Con quién estás conspirando ahora?
L.S.: ¿Cómo están ustedes? Estás equivocado vale, yo nunca he conspirado, yo soy hijo de Doña Adela Cracia y ella nos ha enseñado muy bien.
C.D.: De bolas que los enseñó bien, los enseñó a como trampear.
L.S.: Bueno, vamos a hablar en serio. La vaina es que tengo el candidato ideal para dirigir el teatro Delezuela.
E.N.: Otra vez Nosé Singente. Ese no llega ni con un cohete en el rabo.
L.S.: No, el hombre del momento es Jugo Sabe.
V.U.: ¿Quién? El cabeza cuadrada, no me jodas, un carajo que tenía que tomar el teatro y se fue a ver obras de arte al museo.
L.S.: Ese mismo. Ustedes no han visto como lo sigue la gente. Ese es el hombre.
E.N.: Coño, a mi no me parece, ese es un De Armas y al final esos carajos lo que quieren es el poder para ellos. Cada vez que alguno de ellos asume la dirección, no la suelta.
L.S.: No se preocupen, yo lo controlo.
V.U.: Bueno, déjanos discutirlo y te avisamos, tu sabes que nosotros no queremos dirigir el teatro, lo único que nos interesa es que se monte la obra.
L.S.: Yo le hablé sobre la obra y le gustó. La va a usar como bandera en su campaña. Bueno, me voy. Me avisan lo que decidan.

Escena 3:

Escenario: Apartamento de Veósilo Unes. Sentados en los sofás.
Veósilo Unes, Elver Nomires y Cedro Duro.
C.D.: ¿Qué opinan ustedes de esa vaina de Luís Sinmelena?
E.N.: Coño, a mi eso no me cuadra. Todos los De Armas tienen el cerebro cuadrado y éste además fue monaguillo.
V.U.: Yo opino igual que tú. Pero la gente lo sigue, eso no se discute. Allá en la cárcel eso parecía una procesión.
Llega un representante de la familia de Ana Arquía
A.A.: ¿Qué hubo, cómo están ustedes?
E.N.: Épale vale, ¿Cómo anda todo?
A.A.: Tú sabes, cogiendo coñazos como siempre.
V.U.: Oye, ¿Qué opina tu familia de Jugo Sabe?
A.A.: Ustedes saben, lo que nosotros pensamos de los De Armas, pero éste como que le mete al loco y eso nos gusta. Nosotros lo estamos apoyando. Nos dijo que va a montar la obra La Constituyente y eso nos motiva.
C.D.: Bueno, será así, ojalá no tengamos que arrepentirnos, sobretodo sabiendo que Luís Sinmelena está cerquita de él.
A.A.: Siempre hay que correr riesgos. Bueno, quedamos así.

ACTO SEGUNDO
LA TOMA DE LA DIRECCIÓN

Época: Comienzo de la V
Escena 1:
Escenario: Sitio de la familia de Ana Arquía
Intervienen: Insurrecto, Insumiso, Rebelde y Protestatario
Insurrecto: ¿Pudiste hablar con Jugo Sabe?
Insumiso: Que va, a la dirección no hay forma de entrar. Eso está lleno de Adelos y De Armas.
Rebelde: Vieron, yo se los dije, esos carajos se van a volver a repartir la vaina.
Insurrecto: Eso no importa, lo que nos interesa es que monte la obra La Constituyente, ese fue el compromiso y ya escucharon lo que dijo en el acto. Eso va.
Protestatario: Si pendejo, pero no has visto los que están ahí. Ahora apareció un sabiondo que anda con pañuelito en el paltó y que habla como si tuviese un huevo en la boca. Uno que dice que es un Carrá, no se que significa eso, pero de lejos se ve que es familia de Rito Cracia.
Insumiso: Bueno, vamos a esperar a ver como sigue todo, debemos estar pendientes que no vayan a cambiar el guión.
Rebelde: Hay que hablar con los actores para que ellos se apeguen al guión original. Sobretodo ahora que murieron sus tres (3) mentores.

Escena 2:
Escenario: Sitio de la familia de Ana Arquía
Intervienen: Insurrecto, Insumiso y Converso (antiguo rebelde)
Insurrecto: Coño rebelde, estos carajos cambiaron el guión y en todos los escenarios del teatro lo que se ven es puro De Armas.
Converso: Bueno hermano, primero deja de llamarme rebelde, mi nuevo nombre es converso y así debes llamarme, y segundo lo importante es que la obra está en escena.
Insurrecto: Ok, Converso, la obra esta en escena, si, pero la que ellos hicieron, toda tijereteada y con unos actores que no creen en ella.
Converso: De eso quería hablarles, Jugo quiere que nosotros lo apoyemos en su nueva obra: El Teatro Único.
Insumiso: Y que vamos a hacer allí. Lo apoyamos la primera vez, luego otra vez cuando casi toda la familia Pueblo lo volvió a elegir; después lo salvamos del coñazo que le dieron los De Armas y seguimos ayudándolo cuando quisieron sabotear las obras y que ha pasado, nos sigue dando papeles secundarios.
Converso: Coño, pero si actuamos bien la obra mejora.
Insurrecto: O sea, que tú crees que con esos papeles donde ni siquiera hablamos, podemos cambiar esta obra.
Converso: Claro, tenemos que estar adentro para cambiar todo eso.
Insumiso: Yo pienso que es hora de tomar distancia.
Insurrecto: Coño vale, recuerda que en la reunión familiar en La rora, se decidió mantenernos a distancia.
Converso: No acepto esa decisión. Voy a seguir con el director hasta el final.
Insurrecto: Bien, entonces no podemos seguir juntos.

Escena 3:
Escenario: Una playa en algún lugar. Comiendo pescada frito se encuentran algunos integrantes de la familia de Ana Arquía
Insurrecto: Hermanos, este formato que habíamos pensado de tomar la dirección del teatro para cambiar las obras, está realmente caduco. Yo pienso que debemos adelantar Otro Teatro, donde la familia Pueblo decida todo lo que se va a hacer. Sin directores de por medio.

Insumiso: ¿Cómo es la vaina? Olvidarnos de todos los sueños que nos han acompañado hasta ahora.
Insurrecto: Sí, creo que debemos construir algo nuevo. El Teatro Comunitario.
Protestatario: Coño, y ¿Cómo vamos a hacer eso?
Insurrecto: Ni puta idea. Pero bueno, eso es precisamente lo que nos enseñó aquel magnífico escritor teatral que fue Robin Son. Inventamos o erramos.
Protestatario: Eso parece que va por la idea de lo que están haciendo en el teatro de las Chapas, allá en la región del Tequila.
Insurrecto: Sí, creo que por ahí va la vaina.
Insumiso: Coño, va a ser bien jodido que la gente lo asuma, sobretodo porque adoran a su director.
Protestatario: Bueno, pareciese que actualmente eso ha cambiado algo, acuérdate que la gente no lo apoyó cuando intentó aprobar la dirección indefinida.
Insurrecto: Sí, esa fue su primera derrota y evidentemente el apoyo inicial ha ido esfumándose.
Insumiso: Es que inventa mucho. Esa vaina de presentar sólo monólogos, unas obras donde él es el único actor, y además la obra debe presentarse al mismo tiempo en todos los escenarios.
Protestatario: La gente quiere ver otras cosas, sobretodo los Pueblo que les encanta las obras dramáticas, el teatro novelero pues.
Insurrecto: Sí, y esa otra vaina del teatro único, la dirección única, el guión único. Eso cada día se parece más a aquella obra que montó el director Talin en el teatro ruso y que resultó el fiasco del siglo.
Protestatario: Cierto, y ahora anda obligando a la gente a que elija a sus descendientes como directores de los teatritos.
Insumiso: Sí, puro bate quebrao. Le dice a la gente que si no eligen a sus hijos, entonces no va a mandar presupuesto para las obras teatrales de los teatritos.
Insurrecto: Bueno hermanos, a nosotros nos toca avanzar con la propuesta del Otro Teatro y dejar de colocar al director en el centro de la discusión.

Continuará... o eso esperamos.

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